Saturday, March 04, 2006

¿Locura, Ceguera, o Estupidez?

No importa, igual nos vamos al carajo.

A veces creo que leer es malo. Por lo menos leer algo más que la crónica policial, la gaceta hípica y la página deportiva del periódico, que deben ser las lecturas más populares. Y es que el leer da una perspectiva tan deprimente de la realidad que no dan ganas de seguir adelante, que uno se siente predicando en el desierto cuando habla de lo que está a la vuelta de la esquina. En esta ópera bufa llamada Venezuela damos un paso hacia delante y estamos al borde del abismo. Countdown to extinction a paso de vencedores.

Y es que la maldad de leer radica en que le da a uno puntos de comparación más allá de la experiencia cotidiana. A este respecto la mayoría de la humanidad vive en la edad de piedra, ya dice el dicho que nadie escarmienta en cabeza ajena. En realidad mucha gente lo hace, pero no la suficiente, al menos no aquí. Y esos puntos de referencia a veces son tan grotescos que dan asco, tan extraños que me pregunto si no será que me he excedido en el tiempo que paso sin dormir y son mis pesadillas las que toman forma a mi alrededor, que todo es una alucinación gigante, que el mundo no puede ser tan horroroso. Pero no. Desearía alucinar, pero desgraciadamente aquí yo me cuento entre los cuerdos. Por cierto, aquí va una advertencia, estimado lector, si usted se considera susceptible, por favor no siga leyendo, de aquí en adelante el comentario se torna muy políticamente incorrecto, muy visceral y muy triste. Si quiere seguir creyendo que ese conjunto de tierra y gente encerrado por líneas imaginarias que hemos convenido en llamar Venezuela tiene futuro, por favor le ruego encarecidamente que no lea más. No le quiero dañar los sueños a nadie.

La vida imita al arte. Otro lugar común revisitado. Nunca creí posible lo que vi con mis propios ojos el sábado. Para mi desgracia estaba en una manifestación chavista, cambiando mi dignidad por una posibilidad de obtener el pasaporte. Bueno, no grité consignas ni me vestí de rojo e hice un poco de antropología. Estaban los oradores arengando al rebaño (nunca mejor dicho) y leyendo papeles que recibían de la multitud, en los que se acusaba a diversos funcionarios de ser traidores, apátridas, contrarrevolucionarios, gusanos, estar en contra de Chávez y otras lindezas. Si se está procesando a seis personas por colgar carteles con forma de esqueletos por incitar al odio, los oradores de aquella concentración merecen como mínimo ir a Siberia. El caso es que uno de los dos oradores lee un papel en el que se acusa al alcalde de un municipio de ser un golpista, escuálido, fascista, traidor, lacayo del Imperio y toda esa retahíla de insultos típica de ciertas facciones de la izquierda (Otro mundo es posible si Fidel es presidente del Mundo, papá Stalin vive, el Ché es adorable, etc). Un sector de la manifestación, cerca del cual estaba, negó la acusación, pero fueron avasallados por los gritos de “traidor”, “miserable” “vendido” “escuálido” que surgieron de más al sur de la manifestación. Un par de minutos más tarde el otro orador dice “tenemos que recordar que el Sr. Alcalde del Municipio Escuque está comprometido con el Proceso revolucionario y apoya a los candidatos de nuestro Presidente Chávez, un aplauso para el Dr. Pérez Carmona”, y exactamente del mismo sitio donde dos minutos antes salía gritos de golpista, apátrida y traidor comenzó un rugido de frenesí patrio que aclamaba al alcalde. Confieso que fue un shock para mí. Me ericé de pies a cabeza. No podía creerlo. Yo sé que la mayoría de la gente es borrega, pero no sabía que se podía llegar hasta el punto de decir “esto es blanco” y a los dos minutos decir “esto es negro” mientras se insulta y se odia con todo el corazón a aquellos herejes que osan afirmar “esto es blanco”. Exactamente igual al fragmento de 1984 donde en un mitin Oceanía pasa de estar en Guerra con Eurasia a estar en guerra con Asia Oriental y los asistentes destruyen toda la publicidad gritando “¡sabotaje!” mientras se convencen plenamente de que Eurasia nunca ha sido el enemigo.


Para mí el negroblanco pertenecía a la ficción de George Orwell, al mundo de 1984, a las cosas tan horribles que no pueden ser reales. Y he aquí como salta de improviso y me pega en la cara. No, no esas metáforas oscuras de las que siempre se habla y las similitudes superficiales que puede haber en una sociedad con distopías famosas. No. Hablo de situaciones idénticas a las de 1984, no de paralelismos aventurados. Todavía me aterra lo que vi, porque sé que es el futuro. Lo reconozco, estoy cagado del miedo, porque pensé que la cosa no estaba tan grave. Que esto tenía solución, que la gente no podía ser tan estúpida, tan ciega, tan visceral. Coño, maldita sea, la falta de educación no es excusa, de ningún modo. Una cosa es no tener educación y otra tragarse todo lo que a uno le digan. Mi abuela es analfabeta, pero no es capaz de creer que algo es negro y blanco al mismo tiempo porque el gobierno se lo diga, así sea tan mesianista como el resto de los venezolanos (recuerdo que de niño me contaba las virtudes de Carlos Andrés Pérez, que robaba pero le daba a la gente, y ahora al fin tendrá una casa, gracias al gobierno, luego de esperar a Godot durante diez años). Yo cuando era niño ya entendía que las contradicciones existen y no son buenas. Y se supone que esta gente está libre de analfabetismo y educada gracias a las misiones Sucre y Robinson. Aquí es cuando se ve la diferencia entre educación y entrenamiento, entre calidad de vida y pan y circo. Este gobierno no parece educar, sólo entrena. Mejor dicho, nuestras escuelas no educan, entrenan, no salen ciudadanos de ellas, salen autómatas acríticos, conformistas, gente que no jode (Ya entiendo esa frase típica que reza que cuando Pérez Jiménez todo era mejor y si uno se callaba todo estaba bien, que los presos eran quienes protestaban), que no se mete en política y si se mete no aporta, sólo sigue directrices. A lo largo de mi vida he escuchado que me quejo demasiado, que soy un inconforme, si todo el mundo es así, ya entiendo la enormidad de mi falta.

Vivo quejándome de los izquierdistas europeos que miran hacia acá y no entienden. Que piensan que la solución es Chávez o cualquier otro demagogo que le diga No a Bush. Me acabo de dar cuenta de que vivo en un mundo tan irreal como el suyo, y que en mi caso es peor, puesto que vivo en la misma tierra que esta gente y que he pasado por las mismas penurias que afrontan: hambre, enfermedad, delincuencia, abuso policial. No lo entiendo, en verdad que no. Sólo sé algo: tiro la toalla. Basta. Si quieren comer mierda y hacer doblepensar, vale, que lo hagan. Que se hundan y coman mierda, que coman mucha mierda hasta que les dé empacho. Que se jodan bien jodidos con el cuchillo que ellos han escogido. Por mi parte yo hago las maletas y espero no volver. Que le vayan a contar cuentos chinos sobre el Pueblo Sabio a su mismísima madre. A mí no me hunden. Yo elijo escapar de este manicomio. Que se hundan hasta el mismo centro de la Tierra y se derritan en magma, pero a mí no me arrastran. Me niego. Si se pudiera hacer algo con gusto ayudaría, pero ya enfrentado a esta realidad tan cruda no puedo seguir siendo idealista y pensar en el glorioso futuro de esta sociedad.

Pero soy humano y nada humano me es ajeno. Dentro de mí acecha esa irracionalidad que odio, desprecio y me da asco. A donde vaya existe la posibilidad que se repita lo que me ha marcado. No se puede escapar del negroblanco ni del doblepensar. Mientras haya espacio para la tiranía allí estarán, tratando de imponerse. Eso es lo que más duele. No se puede escapar de lo que está dentro de uno.

Este comentario ha estado demasiado virulento, lo reconozco, pero es que hoy aparte de la ira de siempre el asco, el desencanto y la tristeza también se han hecho presentes. El ver como la escena que para mí era el non plus ultra de la irracionalidad y el borreguismo de 1984 se ha hecho realidad ante mis propios ojos no ayuda a ser sereno y ecuánime. Duele verlo, duele estar allí, duele ver como la masa se traga la gente. Duele tener razón y que nadie escuche. Y va a doler más lo que viene.

PD: Al parecer podré tener mi pasaporte en el transcurso de la semana. Dio frutos el acechar al funcionario en la concentración. Si todo sale bien, partiré hacia EEUU en diciembre por unos días, espero conocer mejor la situación por allá aparte de la torre de marfil académica. De todos modos, el ver desde la distancia como la tierra de los libres se hace pedazos y los libres son quienes pueden pagarlo me da muy mala espina y me hace preguntarme si no nos estamos volviendo locos a escala global. Con suerte allá habrá mayor y mejor resistencia y no la caterva de descerebrados que necesitan de Chávez para seguir en la vida política, aunque sea marginalmente, que tenemos aquí. Si no es así siempre queda Europa y sino, siempre queda ser cínico. Si arde Roma disfrutemos el espectáculo. Dimos la voz de que el fuego empezaba y nadie hizo caso. Aunque conociéndome, no puedo ser tan cínico, terminaré iracundo de nuevo y llorando sobre las cenizas de lo que un día fue. Esperemos que alguien se anime a ayudar a apagarlo a tiempo. Lamentablemente, no dispongo de baldes de agua.

4 comments:

Stunt_Bum said...

Joder, yo había vivido escenas que me recordaban a 1984 pero esto es increible.

¿Recuerdas como terminó Winston Smith, verdad?

Kerensky said...

Que duro. Este es uno de los problemas de la izquierda... cuando se pega, está todo el día pegándose, en un puto combate de egos constante... y cuando se pone de acuerdo... es pero, son como zombis.

Te voy a advertir de una cosa... cuidado cuando vengas a Europa. Aquí también se estila el doblepensar según diga el jefe; quizá no de ese modo tan visceral. Aquí hay mas carga de hipocresía. Por ejemplo, si la justicia va contra uno de los nuestros, "está podrida"; si va contra uno de los otros "hay que respetar las decisiones judiciales". Da menos miedo y mas asco. De todos modos, es verdad que uno de los sitios donde la vida olítica está mas contaminada es Venezuela.

Y aunque aqui también haya podredumbre, está la ventaja de que puedes "desimplicarte" emocionalmente con mas facilidad que en tu propio país.

Bueno, aguanta un poquillo mas y mucha suerte cuando te vayas... las cosas no cambiarán demasiado, pero tendrás un poco mas de perspectiva y de aire para respirar.

Blair said...

Al menos no te quedas callado y lo dices.. aquí, en donde sea. Lo importante es no quedarse callados, no gritar, pero tampoco callar.
Algún día despertaremos de la pesadilla... Solo espero que la resaca no sea tan fuerte como para no poder construir de nuevo un país.

Víctor said...

Hola Guido.
No se si te acuerdas de mi. Soy el que puso el primer comentario como Stunt hace ya unos años. Durante la época de Cyberdark coincidíamos bastante...

Ahora mismo estoy haciendo un podcast con un amigo y tratamos precisamente el tema de las distopias.

Me acordé durante el podcast de este post y decidí comentarlo.
El "monográfico" empieza a partir del min 56, por si te interesa escucharlo. http://atropellando.blogspot.com/2009/10/1x16-la-gran-pina-te-vigila.html

Por cierto. ¿Cómo sigue todo?